
Vaya. ¿Hasta este punto? ¿Tan lejos hemos llegado? ¿Por qué me depara esto el destino? ¿Por qué juega de ésta forma el de arriba?
No lo entiendo. La cosa más temida del mundo, aquella tan lejos de mí pero existente, aquella que me torturaba en sueño y pensamiento, aquella capaz de desbaratar mis sueños...se hace presente.
En carne y hueso. En cuerpo y alma. En pensamiento y obra. Delante de mí. Con mirada perdida y palabra firme. Con sonrisas y seriedad. ¿Cómo quieres que sobreviva a ello? Allí delante, veo que es tan superior a mí, tan perfecto, tan idealizado...¿cómo quieres que luche ante ello? ¿De qué forma voy a ganar? Es tan imposible...
Mi autoestima se va derrumbando segundo a segundo, delante de ella, en silencio. Mis ilusiones se vuelven miedo, mi seguridad en dudas, mi alegría en idiotez. Aguantando las lágrimas, imploro poder salir de allí y no alargar la agonía, sabiendo que al día siguiente volveré a revivirlo todo, cachito por cachito, segundo por segundo. Me desprecio, me ahogo. En su propia armonía. Tan ideal...
Pero yo le quiero. De verdad que lo quiero. Más que a nada. Esta vez no, no me lo quites, pide lo que quieras pero a él no...




