Das un paso. Sonríes por haberlo dado. Te mantienes, y piensas que ahí te vas a quedar, firme, poderosa. Has triunfado; has dado el GRAN paso. Por fin has vencido el miedo, ahí estás, negando lo evidente. Él surge de la nada. Te mira con sus ojos penetrantes y misteriosos. Te alarga la mano, te sonríe quedamente, te invita a su mundo de ilusiones. Tienes dos opciones; retroceder y acompañarle, ceder, caer en algo que nunca existió...o mantenerte en tu decisión, firme, trascendente, valiente. Tú decides...
Mi problema? Yo nunca he sido valiente.