"Si uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco". El principito.

viernes, 13 de agosto de 2010

Miradas compartidas


Pero no, cuando hablamos sobre eso no me miras a los ojos. Y yo me quedo mirándote, y tú sonríes por sentirte observado, mientras confiesas que no sabes que puedes, que debes hacer. Y yo no te voy a dar consejo alguno; ni siquiera sé yo qué hacer conmigo.
Te noto agobiado, indeciso...es un momento incómodo entre nosotros, en el que yo no puedo dejar de sonreír, por no llorar. ¿Qué hago? ¿Renuncio a todo por seguirte? ¿O renuncio a ti por lo que pueda llegar a tener? Me dicen que hay que arriesgarse, pero yo no sé que debo arriesgar para tener lo correcto.
Pero esos ojos azules hablan por ellos solos, adentrándose en mí, sin palabras...sólo me dicen que haga lo que sienta, y que lo haga pronto.


Y mis pensamientos cobran vida propia, y no me dejan dormir. Odio poder pensar por mí misma en estos casos, y odio que los pensamientos no logren domar al corazón.