"Si uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco". El principito.

martes, 26 de enero de 2010

Una droga....

Sí, sigue esa lucha interna. Sí, te has dado cuenta que la sensibilidad va perdiendo fuerza. Sí, te estás convirtiendo en una corazón de hielo. Él no te da motivos para seguir, mas tu perseveras. En realidad no hay futuro, te dices. Es imposible, él no ayuda y tú no vas a pelear sola. Esta vez no. Simplemente deja pasar el tiempo...deja que cierre las heridas poco a poco. Algún día deberán sanar....aunque pasen cien años.
Por qué te sigues aferrando a él después de confesarme todo esto?
No tengo ni la más remota idea. Es un imán.....me atrae a pesar que sé que no iremos a ningún lado, que no avanzaremos... sin embargo, no hay forma de desengancharme. Una puta droga, eso es.....y mi deber es desintoxicarme. No sé como, no sé cuando.....

Por otro lado, ahí sigue, esperándome, ajeno a toda esta tormenta.

lunes, 18 de enero de 2010

Innatismo adolescente

Te lo dije. Te avise. No me digas que no te lo dije. No te acerques a él, te decía. No es bueno para ti, ya tienes la experiencia,,te decía.
Sí, lo sé, me contestabas. ¿Yo? No me voy a pillar por él, te lo aseguro. Que va, sé controlarme, me asegurabas. No, yo no le quiero, yo quiero a '' me decías.
Y te creí. Por un momento, te creí. Incluso tú misma te creíste. Claro que le quiero, te asegurabas una y otra vez.
Tomaste ese bus. Llegaste a ese puerto. No,,yo no le quiero, todo va a salir bien, te decías.
Le viste. Calor, ahora frío, de nuevo calor. Oleadas inmensas de recuerdos, de sentimientos, de sensaciones. Es esto malo? Te preguntabas. Sí, lo es, te contestabas.
Contrólate, debe haber una explicación, te explicabas. Piensa. Ya estaba frente a ti.
Has hecho tarde, ya no hay nada que hacer. No,no te rindas. Piensa!! No le des rienda a tus pasiones, piensa!
Y pensaste. Claro que pensaste. Sabes en que pensaste? En su boca, en su aroma. En sus besos, en sus manos. En sus ojos y su voz. Pensaste. Apagaste tu conciencia a gritos de insensatez. Una vez más, habías ganado perdiendo. Una vez más te ibas a someter a tu corazón.
No te acerques a él, te decía. No es bueno para ti, te decía.
Y ahí estabas tú, frente a él, con tu corazón en la mano y palabras de papel. Ya habría tiempo de torturarse, te decías...