"Si uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco". El principito.

martes, 29 de junio de 2010

Impulsos

...Y nada, he preferido contártelo antes de que vaya a más, o te lo digan otros y tal. Nada, una tontería que sé que se pasará.
Una sonrisa angelical. Una mirada profunda, intentando atravesar mis pensamientos y acabar descubriendo mis sentimientos. Yo, con una sonrisa en la cara, mirando a otro lado para evitar esos rayos X. Sin palabras. Con mi mente yendo a 100 por hora. Sabía que debía decirte en cada momento...hasta que tus ojos se plantaron delante. Impulsos. No, no debo dejarlos salir.
Explicaciones entrecortadas. Disculpas precipitadas, sin negación alguna. Comprensiones adelantadas, todo está más que claro. Allí delante, yo no lo tenía tan claro...pff dudas?

0% Comunicación.

-Te echo de menos.
-Y por qué será que no te creo?
-Es la verdad.
-No, es una mentira como una catedral. Tú estás perfectamente entre tus niñas de usar y tirar, entre tu realidad creada con años de insensatez. Si no quieres estar conmigo, no lo hagas, pero tampoco me mientas de esa forma tan descarada.
-Es que no te miento...te echo de menos de verdad.
-Como amiga..
-Sí.
-Eso ya no es culpa mía. Eres tú quien no cuida la relación. Ven a verme, quedemos un día para ir a pasear o al cine. Pero nunca quedamos, nunca salimos juntos, nunca hablamos en serio.
-Tú tampoco ayudas, todo el día encerrada en casa...
No es un reclutamiento voluntario y lo sabes...si pudiera elegir me pasaría 20 horas diarias contigo.
-Dentro de nada me mudo.
-Lo sé.
-No nos veremos casi.
-También lo sé.
-Qué será de nosotros...?
-Tú seguirás con tu vida, como si yo nunca hubiese pasado por ahí.
-Me echarás de menos?
-No sabes cuánto.
-Me lo dirás cuando pase?
-No.