"Si uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco". El principito.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Tu luna llena.

Vaya. Velocidad, disgustos, palabras compartidas. Risas, miradas, ganas de estar contigo. Llegamos al destino...la playa? Sí, la playa, contigo. De noche. La luna llena. Que bonita, tu luna llena..!
Y ahí estamos tú y yo, frente al mar, el uno junto al otro. Y tan a gusto, y con la mente recorriendo todo el horizonte, con un poco de tensión, como si tuviera quince años. Y me gusta, y lo disfruto. Y tus miradas se clavan, y les encuentro tantisimo significado...
De repente...oh! Tu mano...tan tuya, tan protectora, tan cálida...y mi pulso se acelera, pudiendo acercarme más a ti, pudiendo disfrutarte, pudiendo quererte, sin restricciones, sin miradas. Mi cabeza apoyada en tu hombro, tranquila, relajada. Tus labios besando mi pelo, tiernamente, apaciguador. Me gusta. Me gustas. Te disfruto a cada segundo; me regalas tu calidez, y eso me llena. Hora de irnos; que rabia. Tus brazos; tu pelo. Y ahí, en medio de tanta arena y tan poca civilización, me doy cuenta que me haces feliz, ahi, bajo tu luna llena.

lunes, 23 de agosto de 2010

Bien =)

Que sí, que es muy raro todo esto. Que sí, que la gente lo verá como algo inmoral. Que sí, que no es habitual....y por eso me gusta más aún. Porque cuando estoy contigo se me olvida la edad, porque no hay espacio ni tiempo, porque eres tú, tú y nada más. Porque estoy harta de ser la niña buena y de hacer lo correcto, que tú me gustas, y voy a por ti.
Que me encanta hacer planes a las once de la noche, me encanta que me pidas que vaya a tu casa a arroparte y a abrazarte, me encanta que me digas que me necesitas y que me quieres, me encanta ver la luna junto a ti, saber que a cualquier hora piensas en mi...me encantas tú, y sé que eres tú el último, que ya no va a haber más...y me siento afortunada y feliz.

lunes, 16 de agosto de 2010

Maniatada al corazón


Porque suelo decir que estoy confusa, que no sé que siento, que hay varios candidatos...pero en el fondo, en el mismísimo fondo, sabemos que sólo hay uno, sólo tú. Que me gustan ellos, sí; pero, aceptémoslo, ni ellos quieren nada de mí, ni yo soy tan compatible con ellos como lo soy contigo.


¿Que és lo que me hace decidirme? Pues mira; es la forma en la que nos miramos, y es el rubor que sube cuando me doy cuenta que estás mirándome.

Es la sensación de parar el tiempo cuando estoy a tu lado, y en el momento de despedirnos ese sabor de boca de no haber saboreado lo suficiente de ti.

Es la magia que hay entre tú y yo cuando te tengo a cinco cm de mi cara, y la tranquilidad de saber que no es necesario que ocurra nada para complacernos.

Es, simplemente, lo que hay entre nosotros. Nunca lo había vivido así; quien iba a decirme a mí que la sensación de escalofríos de cuando te rozan podía ser perfectamente sustituída por la caricia de tu mano en mi ombligo, o el golpeteo del corazón al latir cuando te besan, se podía sentir al notar tus labios en mi pelo...

O, simplemente, el nervioso de una nueva relación, del principio...cada vez que te veo, aunque sean 2 minutos.

viernes, 13 de agosto de 2010

Miradas compartidas


Pero no, cuando hablamos sobre eso no me miras a los ojos. Y yo me quedo mirándote, y tú sonríes por sentirte observado, mientras confiesas que no sabes que puedes, que debes hacer. Y yo no te voy a dar consejo alguno; ni siquiera sé yo qué hacer conmigo.
Te noto agobiado, indeciso...es un momento incómodo entre nosotros, en el que yo no puedo dejar de sonreír, por no llorar. ¿Qué hago? ¿Renuncio a todo por seguirte? ¿O renuncio a ti por lo que pueda llegar a tener? Me dicen que hay que arriesgarse, pero yo no sé que debo arriesgar para tener lo correcto.
Pero esos ojos azules hablan por ellos solos, adentrándose en mí, sin palabras...sólo me dicen que haga lo que sienta, y que lo haga pronto.


Y mis pensamientos cobran vida propia, y no me dejan dormir. Odio poder pensar por mí misma en estos casos, y odio que los pensamientos no logren domar al corazón.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Mi problema...

...Es que siempre espero el tren, pero cuando pasa, ya no lo quiero coger, y ni me lleva, ni me deja de traer.
Me encanta esa parte de una canción de Maldita Nerea. Es tan verdad! Creo que me pasa lo mismo; quiero lo que quiero, pero lo que quiero no me quiere a mí, y sin embargo lo que tengo y no quiero tanto, si que me quiere a mí. Pero vaya, como en pequeña medida también lo quiero lo tomo; mientras espero que lo que quiero y deseo de verdad se decida. A veces pienso que soy un poco egoísta...pero es que tampoco sé qué elegir, cuando las dos opciones me gustan...vaya, que líos tiene la mente.

Y nada, esto es tipo la consulta del médico, mientras esperas a que te toque tu turno...lee alguna revista alternativa, así pasas el rato.

viernes, 6 de agosto de 2010

Romeo, oh Romeo...


Oh, amor pendenciero, oh, odio amoroso, todo creado de la nada...oh, pesada ligereza, seria vanidad...deforme caos de bellas formas...pluma de plomo..?


Qué razón tenía nuestro Romeo; todo creado de la nada. Y aquí me tienes, un día más, acalorada por llegar a su casa y conseguir un beso que me eleve hasta las nubes y me haga sonreír mientras vuelvo a casa, contenta de haber avanzado un poco más....para que luego, al intercambiar palabras con él, me diga que no siente nada por mí y que procure no pillarme por él....y comprenda que, una vez más, mi imaginación es demasiado poderosa en mi vida, y yo demasiado ingenua.

Y mientras, con buenas palabras le niego haberme pillado por él, cuando en realidad mis lágrimas resbalan por mi cara al saber que estoy enamorada...tal vez el hecho de entregarme por completo a él no fue lo mejor...para mí.

martes, 3 de agosto de 2010

Feliz Cumpleaños



Despierto, de repente, con calor. No sé que hora és, si de día o de noche. Me da igual, sinceramente.
'Anoche, soñé contigo. Eras tan dulce, tan especial...'
Abro los ojos. Y esa habitación extraña? Giro la cabeza...vaya, no fue un sueño. Ahí estaba él, en la otra cama, dormido, de espaldas a mí, sin camiseta. Tan adorable.
Y pienso...y mi consciencia trabaja al cien por ciento para intentar reestructurar todo lo sucedido. Y imágenes vienen a mí; la discoteca, los bailes, las miradas. Van desfilando cual procesión por mi mente; los roces, las risas, la embriagadez.
De repente, se congela en mi cerebro una parte importante de los hechos.
Su cara a escasos dos centímetros de la mía, pudiendo notar su respiración, con sus ojos clavados como espadas en lo míos...confesando que me quería? Que me había querido siempre, y que conmigo era feliz?
Giro la cabeza; él sigue ahí, durmiendo. No es un sueño.
Y recordé mis palabras en sus oídos...feliz cumpleaños, amor.
Y en esa felicidad suprema, por mi mente pasó él...la otra cara de la moneda. Vaya.