Te lo dije. Te avise. No me digas que no te lo dije. No te acerques a él, te decía. No es bueno para ti, ya tienes la experiencia,,te decía.
Sí, lo sé, me contestabas. ¿Yo? No me voy a pillar por él, te lo aseguro. Que va, sé controlarme, me asegurabas. No, yo no le quiero, yo quiero a '' me decías.
Y te creí. Por un momento, te creí. Incluso tú misma te creíste. Claro que le quiero, te asegurabas una y otra vez.
Tomaste ese bus. Llegaste a ese puerto. No,,yo no le quiero, todo va a salir bien, te decías.
Le viste. Calor, ahora frío, de nuevo calor. Oleadas inmensas de recuerdos, de sentimientos, de sensaciones. Es esto malo? Te preguntabas. Sí, lo es, te contestabas.
Contrólate, debe haber una explicación, te explicabas. Piensa. Ya estaba frente a ti.
Has hecho tarde, ya no hay nada que hacer. No,no te rindas. Piensa!! No le des rienda a tus pasiones, piensa!
Y pensaste. Claro que pensaste. Sabes en que pensaste? En su boca, en su aroma. En sus besos, en sus manos. En sus ojos y su voz. Pensaste. Apagaste tu conciencia a gritos de insensatez. Una vez más, habías ganado perdiendo. Una vez más te ibas a someter a tu corazón.
No te acerques a él, te decía. No es bueno para ti, te decía.
Y ahí estabas tú, frente a él, con tu corazón en la mano y palabras de papel. Ya habría tiempo de torturarse, te decías...