
Porque suelo decir que estoy confusa, que no sé que siento, que hay varios candidatos...pero en el fondo, en el mismísimo fondo, sabemos que sólo hay uno, sólo tú. Que me gustan ellos, sí; pero, aceptémoslo, ni ellos quieren nada de mí, ni yo soy tan compatible con ellos como lo soy contigo.
¿Que és lo que me hace decidirme? Pues mira; es la forma en la que nos miramos, y es el rubor que sube cuando me doy cuenta que estás mirándome.
Es la sensación de parar el tiempo cuando estoy a tu lado, y en el momento de despedirnos ese sabor de boca de no haber saboreado lo suficiente de ti.
Es la magia que hay entre tú y yo cuando te tengo a cinco cm de mi cara, y la tranquilidad de saber que no es necesario que ocurra nada para complacernos.
Es, simplemente, lo que hay entre nosotros. Nunca lo había vivido así; quien iba a decirme a mí que la sensación de escalofríos de cuando te rozan podía ser perfectamente sustituída por la caricia de tu mano en mi ombligo, o el golpeteo del corazón al latir cuando te besan, se podía sentir al notar tus labios en mi pelo...
O, simplemente, el nervioso de una nueva relación, del principio...cada vez que te veo, aunque sean 2 minutos.