
Mírame a los ojos, y dime que no me quieres. Que bonita frase...para una bonita serie de televisión. En la vida real no es así...Si le miras a los ojos, no ves nada, no puedes atravesar las puertas infranqueables del alma. Y tú lo intentas, le miras fijamente, te quedas prendida de esos ojos...piensas que podrías quedarte mirando esas dos puertas al cielo eternamente, mas te obligas a apartar la mirada, evitando el riesgo de que lo tome como una rivalidad...Y notas por el rabillo del ojo como te sigue mirando, y te percatas cuando hablais de cosas serias como evita encontrarse con tus ojos, y notas como clava sus espejos en tus cuencas cuando te hace reír, y hace las más inimaginables locuras para arrancarte una sonrisa...y a cambio te muestra su sonrisa perfecta, sin cobros, sin complicaciones, como un juego de niños...y al llegar a tu casa con los ánimos por las nubes, te llegará un perfectos texto vía satélite anunciando que eres lo más importante para alguien, y que te quiere...y ahí, desconecta. Qué lástima que no pueda reiniciar. Aunque sabemos que no lo haría.