12.14. Segunda parte.
La rutina del día a día, ella en la terraza tendiendo la ropa con la compañía de su mascota más preciada y de su inseparable fuente de inspiración.
Un día más, en la piscina donde trabaja, tomando el sol y atendiendo a la gente que necesita sus servicios. Al fin y al cabo, para ello le pagan. Una vez más, se acuerda de ella.
12.26
Decide darle no uno, sino dos toques...tal vez le preste un poco de atención y le regale un poco de su tiempo. Y ella, obediente a más no poder, le complace antes de que hayan transcurrido sesenta segundos. Ya suenan los toques...y al cuarto responde. Y se envuelven en una burbuja artificial, solos, a setenta km de distancia.
12.57
Ya se despiden, de ayer a las 20.00 a ahora no han sucedido tantas cosas como para alargar una conversación. Y se dicen adiós con palabras tiernas y llenas de cariño. Ella cuelga con una sonrisa pronunciada, y sigue tendiendo la ropa que viste a toda su familia. Él, con una sonrisa interna, vuelve a cerrar los ojos al sol que le alumbra, y se queda pensando en las palabras intercambiadas.
La rutina del día a día.