"Si uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco". El principito.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Tu luna llena.

Vaya. Velocidad, disgustos, palabras compartidas. Risas, miradas, ganas de estar contigo. Llegamos al destino...la playa? Sí, la playa, contigo. De noche. La luna llena. Que bonita, tu luna llena..!
Y ahí estamos tú y yo, frente al mar, el uno junto al otro. Y tan a gusto, y con la mente recorriendo todo el horizonte, con un poco de tensión, como si tuviera quince años. Y me gusta, y lo disfruto. Y tus miradas se clavan, y les encuentro tantisimo significado...
De repente...oh! Tu mano...tan tuya, tan protectora, tan cálida...y mi pulso se acelera, pudiendo acercarme más a ti, pudiendo disfrutarte, pudiendo quererte, sin restricciones, sin miradas. Mi cabeza apoyada en tu hombro, tranquila, relajada. Tus labios besando mi pelo, tiernamente, apaciguador. Me gusta. Me gustas. Te disfruto a cada segundo; me regalas tu calidez, y eso me llena. Hora de irnos; que rabia. Tus brazos; tu pelo. Y ahí, en medio de tanta arena y tan poca civilización, me doy cuenta que me haces feliz, ahi, bajo tu luna llena.