ahora no me puedo quejar: un chico maravilloso, unos amigos geniales, un ambiente muy bueno...no creo que nadie se de cuenta de ese aspecto en concreto. No creo que nadie recuerde esos momentos...excepto yo. Yo sí los recuerdo, pero no tengo derecho a decir nada...no quiero imaginarme que ocurriría si la gente se enterase que yo sí le recuerdo, que hecho de menos a su familia, que hecho de menos sus palabras, su acento, sus miradas...sus besos.
Lo más gracioso es que le quería! Me encandiló de una forma casi sobrehumana...incluso llegó al punto en el que yo me convertí en una muñeca para él...hacía lo que él decía sin rechistar...pero le quería. Y sé que él sentía algo por mí...pero eso ya pasó. Hace más de un año. Me dejó, rompiéndome el corazón. Me costó 8 meses recuperarme (en realidad no del todo), hasta que llegó mi salvación, un ángel caído del cielo que venía a cuidarme y protegerme. Es mucho más de lo que yo puedo merecer, no tengo queja alguna de él, y es una bendición, y es cierto, le amo...pero nunca voy a poder olvidar al demonio disfrazado. Es una tentación, y está siempre presente...vivo en una profunda mentira, en una cruda realidad...pero nadie lo debe saber.
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